Fuerza X/X-Statix de Mike Allred y Peter MIlligan (2): Concepto
Como ya expliqué en el anterior post, con la llegada de Joe Quesada, empiezo dentro de Marvel una reforma creativa que llevó al cambio de los editores de muchas colecciones. A Fuerza X, una colección paralela de Patrulla X que no conseguía levantar cabeza, le fue asignada a Axel Alonso. Se dio la orden directa de que las colecciones mutantes (X-men y demás) debían diferenciarse lo máximo entre sí. Para ello, Axel eligió a Mike Allred y Peter Milligan para la remodelación de esta colección. Y el resultado fue, ante todo, rompedor. Una locura a la que muchos pronosticaron el fracaso, y por suerte, fue todo lo contrario.
What is this?
El primer factor que ruptura respecto a la etapa anterior era el dibujo. Se dejaba de banda el trazo habitual de los comics de super-héroes, para dar paso al dibujo de Allred, a medio camino entre Andy Warhol y el dibujo clásico de los 60-70. Un estilo muy pop combinado con un colorido estridente por parte de Laura Allred, esposa del dibujante. Sin duda llama la atención, y al principio puede costar de asumir, pero a lo largo que va desarrollándose la colección se puede observar como el trazo adquiere confianza y una calidad admirable. Por encima de todo, original.
Además, el dibujo casaba a la perfección con los guiones de Peter Milligan, muy dado al surrealismo y la sátira. Un tándem muy acertado. Milligan deja el tema clásico de la lucha entre bien y mal, la justicia y demás tópicos. A cambio, nos ofrece una parodia muy ácida y crítica sobre el mundo de los super-héroes, la sociedad del consumo, los medios de información y la política estatal y empresarial de los EE.UU., y de occidente por extensión.
Ruptura radical
El primer número de esta nueva colección no podía empezar mejor. Nos presenta a un nuevo grupo, una Fuerza X que ya no actúa como organización independiente, sino como marca comercial, propiedad de una mega-corporación. Mercenarios que venden espectáculo a las grandes televisiones. Personajes emborrachados de fama y sexo, productos de los mass media. Sin cortarse un pelo, Milligan los mata a todos en ese primer número, y sus reemplazos serán los auténticos protagonistas de esta etapa. Hay que añadir que se jactan de ser el grupo de super-héroes con la tasa de mortalidad más elevada. El precio de vivir en lo alto.
Los nuevos personajes destacarán principalmente por ser extremadamente humanos. Todos tendrán sus traumas, sus demonios, sus vicios, y progresivamente se irán alejando del idealismo justiciero que caracteriza este tipo de comics. Además de luchadores, son artistas, son famosos, y vivirán como tal. Los malos no son seres pérfidos que ansían la dominación mundial, son gente que ha cometido el error de oponerse a los interese de tal o cual empresa, o víctimas de un sistema que los ha convertido en monstruos. La ambigüedad moral es constante, y deja cierto regusto amargo que viene a poner la guinda a las andanzas de estos (anti)héroes.
No me gusta hacer spoilers, así que no daré más detalles del argumento. Solo decir que poco después, para diferenciar la antigua Fuerza X de lo que era en ese momento, se decidió cambiarle el nombre a la serie. La excusa argumental fue los problemas legales que tenía el nuevo grupo con los miembros del antiguo, que habían interpuesto una demanda judicial por la usurpación del nombre. Y así nace X-Statix. Pero de eso hablaremos en el próximo post, que tiene mucha miga y hay polémica por medio con cierta princesa galesa y la familia real británica.
Así que, amigos, continuará...
Parte anterior de este post:
1. Orígenes
What is this?
El primer factor que ruptura respecto a la etapa anterior era el dibujo. Se dejaba de banda el trazo habitual de los comics de super-héroes, para dar paso al dibujo de Allred, a medio camino entre Andy Warhol y el dibujo clásico de los 60-70. Un estilo muy pop combinado con un colorido estridente por parte de Laura Allred, esposa del dibujante. Sin duda llama la atención, y al principio puede costar de asumir, pero a lo largo que va desarrollándose la colección se puede observar como el trazo adquiere confianza y una calidad admirable. Por encima de todo, original.
Además, el dibujo casaba a la perfección con los guiones de Peter Milligan, muy dado al surrealismo y la sátira. Un tándem muy acertado. Milligan deja el tema clásico de la lucha entre bien y mal, la justicia y demás tópicos. A cambio, nos ofrece una parodia muy ácida y crítica sobre el mundo de los super-héroes, la sociedad del consumo, los medios de información y la política estatal y empresarial de los EE.UU., y de occidente por extensión.
Ruptura radical
El primer número de esta nueva colección no podía empezar mejor. Nos presenta a un nuevo grupo, una Fuerza X que ya no actúa como organización independiente, sino como marca comercial, propiedad de una mega-corporación. Mercenarios que venden espectáculo a las grandes televisiones. Personajes emborrachados de fama y sexo, productos de los mass media. Sin cortarse un pelo, Milligan los mata a todos en ese primer número, y sus reemplazos serán los auténticos protagonistas de esta etapa. Hay que añadir que se jactan de ser el grupo de super-héroes con la tasa de mortalidad más elevada. El precio de vivir en lo alto.
Los nuevos personajes destacarán principalmente por ser extremadamente humanos. Todos tendrán sus traumas, sus demonios, sus vicios, y progresivamente se irán alejando del idealismo justiciero que caracteriza este tipo de comics. Además de luchadores, son artistas, son famosos, y vivirán como tal. Los malos no son seres pérfidos que ansían la dominación mundial, son gente que ha cometido el error de oponerse a los interese de tal o cual empresa, o víctimas de un sistema que los ha convertido en monstruos. La ambigüedad moral es constante, y deja cierto regusto amargo que viene a poner la guinda a las andanzas de estos (anti)héroes.
No me gusta hacer spoilers, así que no daré más detalles del argumento. Solo decir que poco después, para diferenciar la antigua Fuerza X de lo que era en ese momento, se decidió cambiarle el nombre a la serie. La excusa argumental fue los problemas legales que tenía el nuevo grupo con los miembros del antiguo, que habían interpuesto una demanda judicial por la usurpación del nombre. Y así nace X-Statix. Pero de eso hablaremos en el próximo post, que tiene mucha miga y hay polémica por medio con cierta princesa galesa y la familia real británica.
Así que, amigos, continuará...
Parte anterior de este post:
1. Orígenes

